miércoles, 9 de junio de 2010

Reflexiones sobre la discriminación

Revista Migrante Edición No। 14 / Mayo de 2010
Ana Maria Murillo Castaño / Coordinadora Administrativa / Grupo de Investigación Movilidad Humana
amyreagan@gmail.com


Al migrante lo excluyen, lo explotan, le aprenden, lo necesitan, lo promueven, lo denigran, lo aíslan. Él, sobrevive, resalta, se defiende, se agrupa, se camufla, en algunos casos pertenece y se acomoda, en otras desaparece y responde en silencio.
La discriminación europea desde cualquier posición latinoamericana, parecería un tema harto complicado, difícil de explicar o de erradicar। El presente texto en su intento por dar a comprender la discriminación por origen étnico u originada por procesos migratorios, tendrá como fundamento un estudio realizado en el año 2008 por la Unión Europea “Discrimination in the european union: perception, experiences and attitudes”. Investigación que a mi juicio permite comprender las situaciones discriminatorias.


La discriminación en general se da a nivel de género, edad, discapacidad, origen étnico o racial, creencia religiosa u orientación sexual. En Europa desde hace sólo algunos años se ha venido realizando avances en programas sociales, educativos y políticas en defensa de la diversidad y en promoción de la igualdad y la no discriminación, (aunque los antecedentes en política se remonten 30 años atrás). Pero, ¿Por qué ha adquirido importancia este hecho en los países europeos? Por que el 55% de los europeos tiene amigos o allegados de otro origen étnico, hecho que según una visión extendida ha trasformado las formas de convivencia y el bienestar colectivo.

Para más claridad, podemos convenir que la palabra “discriminar” en su significado más llano es “seleccionar excluyendo”, que un sujeto político y social considere a otro bajo un carácter de inferioridad como “raro” porque en relación a éste tiene una diferencia cultural, de pensamiento, idiomática, o más extraño aún: color de piel. Esta clasificación entre sujetos perjudica cualquier forma de progreso o desarrollo de un ser humano, sobre todo al que llega, “el que no pertenece”.

Según el estudio, una de las desventajas de una persona a la hora de adquirir un empleo, y por la cual se le discrimina de entrada, se basa en su presentación personal o su forma de vestir (50%), la edad (45%) seguidamente su color de piel y su lugar de origen (42%). Partiendo de estas cifras nos preguntamos de dónde proceden estás categorías de selección.

El estudio europeo comienza desde la percepción de confort, que sienta qué no pertenece a ningún grupo minoritario, frente al hecho de tener como vecino, compañero de trabajo o de cualquier espacio público a una persona de otro origen étnico. La inconformidad aquí se da en un 23% si el sujeto ha nacido fuera de Europa, y un 10% si ha nacido en Estados Unidos, lo que quiere decir que, la discriminación depende del lugar de procedencia y de la cultura que lo recibe.

No es avezado pensar que en Europa es muy cultural la discriminación, ésta actitud ha sido llamada por algunos expertos como falta de educación o inconsciencia, yo creo que no es sólo de los que discriminan si no de los que son discriminados. El 30% de los ciudadanos europeos no conoce sus derechos, menos sus deberes, en relación a la diversidad, tampoco sabrían a qué lugar acudir si le son vulnerados los mismos.

Agrava aún más la situación el silencio que acompaña al vulnerado, podría perder su trabajo, su residencia o adquirir nuevas represalias. También porque la cultura europea es discriminatoria en la mayoría de sus espacios, al no dejar ingresar latinoamericanos a sitios de entretenimiento, no ofrecer garantías laborales y en el lenguaje constante y continuo frente al extranjero que permanece como extraño por muchos años. El migrante parece dejar de ser discriminado cuando adopta camaleónicamente otro acento, formas de actuar, vestir, y pensar. Ahí nuevas formas de violencia:

En el piso de arriba vive una familia de africanos, hacen mucho ruido y tenemos muchos problemas, pero ellos no buscan trabajo, no saben italiano y no quieren aprenderlo, así que les hablamos como podemos. (Ciudadano italiano, 2009)

La persona que llega por primera vez sin conocimiento del idioma, de las normas éticas y morales propias del país de destino, acompañado de sentimientos de angustia, pánico, nostalgia del país dejado, incertidumbre laboral, de salud y vivienda , puede reaccionar con sentimientos de resistencia: no participar políticamente, no aprender el lenguaje propio del país de llegada, o permanecer aislado viviendo del asistencialismo estatal o por actividades delincuenciales por muchos años. Hecho que aumenta aun más la discriminación.

En el caso de los colombianos, se evidencia una resistencia a la identidad nacional, su lugar de origen; por ejemplo muchos colombianos para protegerse empiezan campañas de desprestigio a Colombia y a sus compatriotas. Es decir, la discriminación también puede ser promovida por el mismo migrante o por otros factores económicos, sociales y políticos, tales como:
1. 1. Las actividades ilegales y delincuenciales de algunos colombianos en el exterior
2. 2. Los programas “preventivos” de las entidades turísticas en el extranjero que hacen ver a Colombia como un destino peligroso
3. 3. Los programas televisivos, documentales y películas que hacen sobre Colombia tanto compañías cinematográficas colombianas como extranjeros.
4. 4. Las expresiones a viva voz de los colombianos refiriéndose a Colombia de forma despectiva, falta de seguridad, lleno de pobreza y falta de oportunidades.

Cabe anotar que, la discriminación está también cargada de prejuicios y generalizaciones facilistas y acomodadas propias de cómo nos comunicamos y carecemos de reflexión o argumentación, actividades cognitivas naturales al cerebro, que solo evoluciona cuando un sujeto puede entender contradicciones o realizar diferencias y no causalidades inmediatas, un tanto facilistas. Si, es más fácil decir “TODOS los colombianos son narcotraficantes”, o “los sudacas” que entrar en reflexiones justas o consideradas de justicia y equidad. Esas tendencias y conductas son culturales, acomodadas en el tiempo, y podrían depender de la comprensión y de las conductas del discriminado frente al que discrimina. Es decir, no se le puede pedir peras al olmo.

Bibliografía:
• Kymlicka, W. y Banting. (2006). Inmigration, multicuralism and the welfare state. Vol 20, 3. Fall pp 281-304.
• Murillo, C. Ana M. (2009) En: Revista de la facultad de Ciencias Sociales y económicas. Sociedad y Economia. Universidad del Valle. PP. 253- 258. Murillo, Javier. (2009). Rostros de la migración. Experiencias comentadas de inmigrantes colombianos y ecuatorianos en España. Fundación Esperanza, Unión Europea.

• IRR. Institute of race relations: http://www.irr.org.uk/about/index.html
• European comission. (2008). “Discrimination in the european union: perception, experiences and attitudes. Special eurobarometer. 296. July.
• HUMAN EUROPEAN CONSULTANCY, Políticas de Emigración.(2005). Combatir la discriminación. Manual de formación. Unión europea.
Reflexiones sobre la discriminación. Revista Migrante. Fundación Esperanza. Ana Maria Murillo Castaño. Tomado el 9 de junio de 2010 desde http://www.infomigrante.org/revista//index.php?option=com_content&task=view&id=766

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